Una invitación a reírnos, a empatizar con
lo diferente y a celebrar cada pequeño
logro en el camino.
A muchas personas nos gusta viajar: altas,
bajas, adultas, jóvenes, con mochilas
pequeñas, maletas grandes, con bebés, en
familia o con un cromosoma de más…
Este libro nació del deseo de compartir lo
que significa moverse por el mundo con un
compañero de viaje que, como todos,
tiene sus tiempos, sus formas, sus
necesidades… y su mirada única.
Viajar con un oso puede ser desafiante, sí.
Pero también puede ser profundamente
transformador. Nos obliga a mirar con
otros ojos, a ejercitar la paciencia y, sobre
todo, la flexibilidad. Porque, si somos más
flexibles, el viaje será más ameno.